Emprendimiento femenino pospandemia: un mundo lleno de retos y oportunidades







Por: Claudia Melo (Plural Group)


El mundo del emprendimiento es un desafío en Latinoamérica: Las regulaciones de los países, el difícil acceso a productos de financiamiento, las cargas impositivas y la escasa capacitación, entre otras, son las principales causales que han impedido impulsar de una manera determinante una política de emprendimiento en nuestra región. Este panorama empeora cuando se trata de emprendimientos femeninos.


Un reciente estudio realizado por el BID, “La inversión con lentes de género. Cómo las finanzas pueden acelerar la igualdad de género para América Latina y el Caribe”, señala que la región tiene la segunda tasa más alta en el mundo de fracaso de compañías que son propiedad de mujeres. La principal razón: la falta de acceso a capital. El estudio señala que la brecha de crédito en la región alcanza los US$5.000 millones para microempresas fundadas por ellas y de US$93.000 millones para pymes. También resalta que la industria de inversión de impacto en Latinoamérica y el Caribe ha inyectado solamente 10% de su capital a estas empresas.


Los recientes estudios muestran cómo las mujeres han sido más afectadas que los hombres durante esta época de pandemia. La violencia intrafamiliar ha incrementado, en su deber de madres muchas han perdido trabajos para acompañar el estudio de sus hijos desde casa y, si estas mujeres tenían emprendimientos, han debido cerrarlos para hacer frente a todas las labores del hogar. Como lo señala la escritora Alejandra Musi en un artículo publicado por la revista Fortuna, “empoderarse en América Latina es romper con las estructuras culturales básicas”. No pueden ser una excusa los hijos o el hogar, el debate entre maternidad y trabajo ya no debería darse. Como lo refiere la autora, las mujeres están llamadas a liderar nuevas formas de emprender en la etapa pospandemia, entre otras cosas, por su capacidad de resiliencia, el manejo de diversos temas a la vez sin perder el foco de ninguno de ellos y el manejo de relaciones estratégicas. La organización y la estrategia serán habilidades determinantes que deberán ponerse a prueba para fomentar nuevas maneras de emprender. Es hora de aprovechar “la empresa que hay dentro de cada mujer”. 1


Cómo romper la brecha


Un factor clave es el direccionamiento de estos emprendimientos y, para nivelar las estadísticas con emprendimientos masculinos, se deberá invertir en capacitación femenina en temas de innovación y tecnología. Porque ya no se trata de crear una idea y ponerla a producir, si esta, no se acompaña de modelos tecnológicos, posiblemente no trascienda o no genere el valor esperado.

Debe ser un compromiso de los gobiernos fomentar como política pública y social el emprendimiento en las regiones, dándole un capítulo especial al emprendimiento femenino. Ello significa disponibilidad de recursos económicos para fortalecer capacidades técnicas y opciones de financiamiento.

El diseño de programas aterrizados en los centros de emprendimiento y laboratorios sociales será fundamental para articular y acompañar estos proyectos hacia una realidad sostenible. De igual forma, estos centros serán esenciales para articular los sectores público y privado, en la búsqueda de inversores locales y extranjeros que desean apostarle a estos emprendimientos en nuestra región.

La alianza entre lo público y lo privado es fundamental para darle vida a estos programas, no sólo como forma de reconstruir la golpeada economía latinoamericana, sino como una forma de desarrollo social.


Más allá de los retos, se abre un nuevo mundo de oportunidades y las mujeres tienen un papel crucial hacia la construcción de ese nuevo modelo económico que está naciendo con perseverancia, capacitación y empuje.


1. Cómo se empoderan las mujeres tras la pandemia. Fortuna. Julio 2020.